| "La
política de crecimiento económico debe llevar
emparejada la protección ambiental". Estas
palabras del expresidente Norteamericano George
Bush en la jornada de inauguración de una
reunión del Grupo Intergubernamental de Expertos
sobre el Cambio Climático (IPPC) resumen lo que
sería un escenario lógico e ideal. Pero
han pasado muchos años de estos propósitos y
sigue agrediéndose contínuamente a la
naturaleza.
A
las clásicas mareas altas y mareas bajas
motivadas por la Luna ahora habría que añadir
las "mareas negras" provocadas por la
manipulación, desaprensión y la codicia del ser
humano.
Abundan
cada vez más los buques con desechos tóxicos,
los que hacen su "limpieza" en alta mar
y en especial los petroleros que "se parten
en dos" vertiendo su negro cargamento y
produciendo verdaderos desastres ecológicos. Y
hasta quien utiliza los vertidos de petróleo al
mar para crear una "defensa" ante el
ataque de tropas enemigas (recordemos la Guerra
del Golfo).
Quien
no recuerda desastres como cuando encalló el
petrolero Diamond Grace en la Bahía de Tokio
derramando 13.400 toneladas de crudo y
provocando, entre otros desastres, la
hospitalización de decenas de niños afectados
de problemas para respirar.
El
choque de dos petroleros en el estrecho de Malaca
en Singapur con el derrame de 25.000 toneladas de
petróleo.
El
derrame del Exxon Valdés en Alaska,aunque fueron
condenados a pagar 1.150 millones de dólares por
los 40 millones de toneladas.
El
hundimiento del superpetrolero Haven en aguas del
Golfo de Génova.
El
del Mar Egeo en nuestras costas Coruñesas
afectando a unos 200 Km. de costas.
La
fuga de petróleo del oleoducto de Usinsk, entre
los rios Usa y Kolva, con 68 Km. cuadrados de
mancha y la contaminación de estos dos rios.
Greenpeace en esta ocasión calculó un derrame
de más de 200.000 toneladas, ocho veces mayor
que el ocurrido en Alaska. Y ocultado por las
autoridades Rusas durante muchos días.
Del
Emperatriz del Mar en las costas de Gales que
además fue calificado por el grupo ecologista
Amigos de la Tierra como "desastre
predecible". Provocó una destrucción
masiva de focas grises y alcatraces.
Y
el Khark 5 y el Aragón, etc.
Y
quien no ha visto como están los puertos
comerciales y deportivos de nuestras costas. Con
las aguas completamente sucias por los
"derrames" voluntarios o involuntarios.
Para
terminar, unos datos de la organización
ecologista Greenpeace, unos cinco millones de
toneladas de petróleo se derraman anualmente en
todos los mares del mundo y, únicamente el 10%
procede de accidentes de buques petrolíferos.
La
historia continúa... desgraciadamente.
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