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TALLER DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN DE LA UNIVERSIDAD POPULAR - AYUNTAMIENTO DE CASAS IBAÑEZ

EN MARCHA UN NUEVO SISTEMA DE LOCALIZACIÓN EN NUESTRA POBLACIÓN

   Desde fechas recientes, se pueden ver, en las entradas principales a nuestra población y junto a algunas placas de las calles, indicaciones de un nuevo sistema de localización que nos permite hacernos una idea del lugar en que nos encontramos, en relación fundamentalmente a un punto central (00) que coincide con la torre de la Iglesia.

Cada punto se localiza con tres datos. Por ejemplo el Ayuntamiento tendría:

gm rm am
50 170 8

- El primero, nos indica su situación al N.E. Nos los sitúa como lo haría una brújula que se hubiera graduado de 0 a 400 unidades, en el sentido de las agujas del reloj. Las unidades 0 y 400 ocupan el mismo lugar e indican el Norte.

- El segundo dato señala la distancia en metros que hay hasta la torre (punto 0). De modo que estaríamos a 170 metros de la torre.

- El tercer dato, los arcómetros, representan la distancia de un punto hasta el gradómetro inmediato anterior.

- En las placas aparece también una flecha que indica el Norte.

Preguntado sobre el coste que ha supuesto al Ayuntamiento este novedoso sistema de localización, se ...

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(Revista semanal)

Hallarse en una ciudad desconocida, desprovisto de planos y sin ninguna ayuda a la que recurrir convierte al visitante en una especie de estatua viviente, incapaz de dar un sólo paso hacia cualquier punto de la urbe.

UNA BRÚJULA EN LA MENTE

EL GRADÓMETRO, UN NUEVO SISTEMA DE ORIENTACIÓN

Una situación similar puede salvarse con toda decisión y soltura recurriendo al "gradómetro", un nuevo sistema de señalización de población y carreteras que ha ideado Ignacio Martínez Ortega, miembro de la Agrupación Inventores de España.

La señalización gradométrica ideada por Martínez Ortega se ayuda de un panel o cartela que, junto con las placas gradométricas, facilita la información precisa. Las circunferencias concéntricas reflejadas en la cartela sirven de base a los gráficos de las principales carreteras. Con el fin de orientarnos, se divide la circunferencia en 400 gradómetros cuya cuenta se inicia en el Norte, en el sentido de las agujas del reloj. Asimismo todos los radios que parten del centro se llaman radiómetros y reflejan la distancia lineal entre el punto cero y cualquier otro punto periférico, expresada en metros. Los arcómetros, por su parte, representan la distancia de un punto hasta el gradómetro inmediato anterior.

Martínez Ortega afirma que ningún otro sistema ha dicho tanto en tan pocos números y "algún día los gradómetros, radiómetros y arcómetros serán tan conocidos como la definición de los cuatro puntos cardinales".

La ciudad del futuro que propone Martínez Ortega, realizando un ejercicio de imaginación, se compondría de detalles que el propio inventor refiere:"La incorporación del lenguaje gradométrico en los rótulos y pancartas publicitarias serán un punto de orientación para el transeúnte. Una publicidad que además será utilizada por necesidad, útil y agradecida, como de hecho son esos relojes que dan la hora y temperatura ambiental."

Frente al sistema tradicional que se limita a facilitar el nombre de las calles mediante las conocidas placas de las esquinas, el gradómetro orienta, indica la distancia y señala la dirección que se ha de tomar para acceder a cualquier punto de destino.

REDACCIÓN

LAS PROVINCIAS

CULTURA

Viernes, 2 de mayo de 1997

LA GRADOMETRÍA

No hace mucho encontré en mi mesa de trabajo un opúsculo que me pareció locoide, "Nueva cultura gradométrica". Poco después me llamo el autor, Ignacio Martínez Ortega. "Me gustaría explicarle personalmente lo que es la gradrometría". Respuesta:"Cuando pueda hojearé su tratado, pero no tengo tiempo para que me lo explique". Martínez Ortega no insistió. Esa fue la primera señal de que me encontraba ante una persona seria (los excéntricos que tanto frecuentan las redacciones son seres muy tenaces, nunca se dan por vencidos).

La otra noche leí el opúsculo con creciente interés. La idea de Martínez Ortega (lleva 16 años perfeccionándola) es valiosa, y creo que tiene futuro. Intentaré explicarlo de manera breve. El autor afirma que llegar a una ciudad y buscar una calle por su nombre es una pista escasa y pobre, que no dice nada sobre su ubicación.

La gradometría propone añadir al nombre de la calle una serie de datos (cuando se conocen las claves, el sistema es muy sencillo) que nos indican los metros de distancia entre la calle en cuestión y el centro de la villa, y si esa calle está al norte, sur, este u oeste de la ciudad.

Una vez dominada la fórmula, la gradometría sería útil para todos. Se terminaría eso de entrar en una gran ciudad con el coche y vivir la pesadilla de buscar -es un ejemplo- la calle Emilia Pardo Bazán sin saber que dirección tomar. Los elementos de la gradometría son tres: gradómetros (gm), radiómetros (rm) y arcómetros (am), y se expresan mediante números, insisto que de forma muy comprensible cuando nos habituamos a su significado.

Desde luego no es receta recomendable para gente mayor. Inútil hablarle de gradómetros a mi madre, incapaz de aprenderse siquiera el nombre de las calles. Ella hace explicaciones físicas ("la teua cosina viu en un carrer en el que n'hi ha una portalà blanca i una pastissería), las propias de una generación que apenas viajaba y vivía en pueblos abarcables con la vista y los brazos extendidos. Pero ahora las ciudades se han hecho grandes, tenemos prisa y necesitamos indicaciones que nos hagan ganar tiempo (ese bien tan escaso)

RAFA MARÍ